miércoles, 24 de noviembre de 2010
Se eu não me quero encontrar, ¿quererei que outros me encontrem?
Mas no me siento culpado
porque en mí no correspondo
al otro que en mí has amado.
Cada uno es mucha gente.
Para mí soy quien me pienso,
para otros -cada cual siente
lo que cree, y es yerro inmenso.
Ah, dejadme sosegar.
No otro me soñéis vosotros.
Si no me quiero encontrar,
¿querré que me encuentren otros?
F. Pessoa, 26/8/1930
sábado, 20 de noviembre de 2010
Estaban todos menos tú

"Otra señal del amor es que tú has de ver cómo el amante está siempre anhelando oír el nombre del amado y se deleita en toda conversación que de él trate. Este tema es su muletilla constante y nada le divierte como él, sin que le retraiga de hacerlo el temor de que los oyentes adivinen su secreto y los ciscunstantes comprendan su inclunación. ¡El amor te vuelve ciego y sordo! Si el amante pudiera conseguir que en el sitio en que se halla no hubiera otra plática que la referente a quien él ama, jamás se movería de allí".
Ibn Hazm de Córdoba en El collar de la paloma.
Versión de Emilio García Gómez. Alianza Editorial, Madrid, 1998Foto: Calle Navas, Granada, de http://www.traveldudes.org/
jueves, 11 de noviembre de 2010
Abrí el blog para esto
El aire rosa y oro, azul el cielo.
Qué andar el suyo o navegar sonoro,
la estela del capote por el suelo.
La penúltima fue. No lo sabía
nadie. ¿El acaso? Oh, nave de tristeza.
Su elegancia de mástil que no arría
irradiaba coronas de nobleza.
El mar, el mar sí lo sabía, extraño,
amargo en sales, muerto en espejismo;
tan cerca, allí a los pies, tan aledaño,
se cuarteaba en sierpes de guarismo.
Y por la frente de Manuel, un pliegue,
una arruga de sien a sien se ahonda.
Guadalquivir al mar, ¡que nunca llegue
la onda medida a la infinita onda!
La penúltima fue. Sobre la última
sobre el naufragio en la alta mar o alberca,
flota incólume, entera, la penúltima,
la vencedora en la memoria terca.
"Déjalo estar", repite el Sumo Diestro
a su peón de brega y de guadaña.
La penúltima luz nimba al maestro.
Siempre es la hora penúltima en España.
Señor, Señor, aplícanos la venda.
Ciéganos de esperanza peregrina.
Que la faena se cumpla y no se entienda
de tan plena y redonda y cristalina.
La penúltima es. Siempre presente.
un bosque de penúltimas nos tapa
el horizonte libre, el disolvente.
Verónica de olvido abre su capa.

Gerardo Diego
En Santander, Gerardo Diego presenció la penúltima tarde de Manolete.
La foto es de Juan Pelegrín http://www.flickr.com/photos/naturales71/2400405537/sizes/o/La nostalgia está de más
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
Mario Benedetti, Viceversa, en Inventario uno
Esta foto también es mía. Hamburgo, el ayuntamiento y el lago Alster, desde la torre de San Nicolás
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Me digo que no es para mí
...dime que fue verdad
que hubo un sendero aquí
que también yo ando perdido.
Como el torero al que abandona su coraje
busco yo, a tientas, burladeros.

El Último de la Fila Las hojas que ríen, en La rebelión de los hombres rana, Perro Records, EMI, 1995
La foto es de Juan Pelegrín http://manonfotoblog.blogspot.com y en http://www.flickr.com/photos/naturales71/
martes, 9 de noviembre de 2010
Al perfecto amor
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)

jeje ;)
Ángel González, Palabra sobre palabra, Seix Barral 1986
Helado de Cassata en Los Italianos, Granada. Foto de Encarni
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Pensó tanto en la rosa
Pétalo a pétalo, memorizó la rosa.
Pensó tanto en la rosa,
la aspiró tantas veces en su ensueño,
que cuando vio una rosa
verdadera
le dijo
desdeñoso
volviéndole la espalda:
Mentirosa.
Ángel González
(esta vez la foto es mía)