martes, 17 de noviembre de 2009

... siempre tenía algún fandanguillo que llevarse a la boca, y que la calmaba...

Se enreaban
tus cabellos con los míos
una tarde se enreaban
los tuyos me daban frío
los míos calor te daban
y así queamos dormíos



Éste fandanguillo es el que ayer me calmó. Y también encontrar un peaso de blog lleno de letras preciosas con sus vídeos y todo, mucho mejor que mis libretillas. Ole ahí, Daniel Téllez, que los dioses te bendigan.

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