
Don Víctor hace una pausa y luego prosigue:
-Una de las causas más indiscutibles de la buena cocina es, como ya saben, la pasión del amor; del amor puede nacer una buena cocina, por la esperanza de que la buena cocina avive la respuesta amorosa de la persona amada. Hay mujeres que al enamorarse apasionadamente de un hombre tienden, entre otras cosas, a convertirse respecto del objeto de su amor en cocineras excelentes, pacientes, eficacísimas. Lidia había sido una buena cocinera, pero el grado de perfección y de generosidad a que llevó sus conocimientos culinarios aquella temporada me mueve a creer que se enamoró del que después fue el Glosador. Sin la intervención de un movimiento del corazón, profundo y real, aquella mesa no habría llegado a poseer la calidad que notoriamente obtuvo. Fue un torrente, una inundación de ternura convertida en sofritos y salsas, picadas y jugos. Fue una apoteosis de placeres tangibles que son precisamente los que aprecian con más intensidad los que se dedican a los áridos juegos de palabras de la filosofía.
Cocinero: Josep Pla, en Historias del Ampurdán
-Una de las causas más indiscutibles de la buena cocina es, como ya saben, la pasión del amor; del amor puede nacer una buena cocina, por la esperanza de que la buena cocina avive la respuesta amorosa de la persona amada. Hay mujeres que al enamorarse apasionadamente de un hombre tienden, entre otras cosas, a convertirse respecto del objeto de su amor en cocineras excelentes, pacientes, eficacísimas. Lidia había sido una buena cocinera, pero el grado de perfección y de generosidad a que llevó sus conocimientos culinarios aquella temporada me mueve a creer que se enamoró del que después fue el Glosador. Sin la intervención de un movimiento del corazón, profundo y real, aquella mesa no habría llegado a poseer la calidad que notoriamente obtuvo. Fue un torrente, una inundación de ternura convertida en sofritos y salsas, picadas y jugos. Fue una apoteosis de placeres tangibles que son precisamente los que aprecian con más intensidad los que se dedican a los áridos juegos de palabras de la filosofía.
Cocinero: Josep Pla, en Historias del Ampurdán
No hay comentarios:
Publicar un comentario